Pymes vs Multinacionales

El sistema empresarial actual tiende a la ley darwiniana que delega en la selección natural, en este caso, económica. Un escenario en el que el pez grande se come al chico y la pequeña y mediana empresa tiende a desaparecer con suma rápidez.

Cuando una pyme intenta configurar su posición imitando o comparándose a las grandes multinacionales, empieza a deconstruir el futuro de su negocio. No es sencillo vincular una imagen que diferencie a los servicios y productos de una pyme frente a los enormes recursos de las grandes cadenas, pero lo que si sabemos es que ampararnos en su reflejo no recrea más que desventajas.

A continuación os dejamos 5 consejos vitales para diferenciar a vuestra pyme de las grandes empresas.

Lenguaje

Todos conocemos el glosario de mensajes que disponen las multinacionales para promocionar su estatus en los individuos que nos rodean, por lo que evita intentar publicar un contenido que se relaciona con esa forma de comunicación, prueba tus propios códigos e inventa un toque personal en tu modelo de negocio.

Producto o servicio

No existe un vademécum exacto sobre las claves con los niveles de éxito que un producto o un servicio puede alcanzar, pero lo que si sabemos es que la ley de demanda y oferta debe regir siempre el mercado. ¿Cuantas empresas venden el mismo producto una y otra vez con los mismos márgenes de precio y la misma “marginación” de producto

Permitidme este juego de palabras porque si una empresa no delimita una estrategia de mercado diferente a la competencia tiende a su propia marginación infinita. Y cuando hablamos de diferenciación, no solo hablamos del precio, la diferenciación puede hablar desde la forma de vestir la oferta, la manera de ofrecerla al público, la dirección que toma hasta el fin personalizable último con el que disfrazamos nuestra diferencia. El resto del trabajo, es tuyo.

Técnica y herramientas

Una alternativa a la creatividad para aquellos que no la practican día a día es juntar dos aspectos que no tienen relación alguna y darle un sentido específico que nadie había notado antes, por lo que ya no existen excusas para emprender con nuevas técnicas que eleven nuestra empresa al siguiente nivel.

Piensa en dos productos o servicios que ofrezca tu compañía sin ninguna relación entre ellos e intenta buscar un modelo pragmático que los relacione, quizás a voz de pronto no consigas verlo, pero si logras hacer el boceto en tu cabeza, puede que ya tengas en camino una estrategia que te diferencia del resto de tu competencia.

No pongas límite a las asociaciones, las claves del pensamiento lateral, como decía Edward de Bono, es eliminar todas aquellas dudas lógicas que nos atrapan.

Posicionamiento

Llámalo público, llámalo target, dile H o grítale X. Si la idea de tu negocio no está clara y los pasos anteriores se encuentran difusos, es más que posible que ya vayas por detrás de la competencia, por lo que no sirve de nada mirar hacia las audiencias a las que ellos se dirigen.

Antes de enfocar a un público nuestra estrategia debemos conocer todos los segmentos y nichos de mercado posibles, existe un error muy grave que elimina y devora a la mayoría de pymes en el primer año, y se llama investigación.

Muchas empresas se ven obligadas a cerrar sin haber llegado a vender ni un solo producto o servicio al target que deberían haber tenido en cuenta desde el principio, solo por haber ignorado las tendencias del mercado pereciendo sin un enfoque psicográfico, geográfico, demográfico, cultural, y un cúmulo de segmentaciones que me dejo en el baúl de la diferenciación, no podemos ofrecer absolutamente nada si las personas adecuadas no saben que existimos.

Personalización de personas

Valga la redundancia, porque lo que si podemos afirmar es que la personalización que tanto vemos hoy en día no deja de ser específicamente un enfoque del producto. Una ventaja que no termina de entender el escenario empresarial se sitúa en el mercado personas, no en los consumidores. 

Leer el ‘Cluetrain Manifesto’ debería ser una obligación antes de plantear una idea de negocio, y es que los mercados son conversaciones, y las conversaciones, hasta el presente, son llevadas a cabo por personas.